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Tienda Cayena Blanca

¡Asi que! Esto sucedió el año pasado, abrí mi propia tienda en Barcelona …
Siempre he logrado trabajar desde casa, en mi muy pequeño pero siempre especial estudio, pero en 2016 me convertí en madre y, por supuesto, le di mi súper especial espacio de estudio a este increíble nuevo ser humano.

Mi casa ya no era un lugar seguro para trabajar, uso muchos instrumentos afilados y soy muy desordenada cuando trabajo, así que necesitaba moverme. Estaba buscando un espacio de trabajo compartido cerca de casa, pero todos eran muy pequeños (tengo tres hornos, 4 impresoras, 1 escáner y muchas cosas) y así encontré este pequeño espacio, a 5 minutos a pie desde casa, pequeño, manejable pero estaba en muy mal estado.

El espacio era muy pequeño y tenía muchos paneles de yeso y capas de diferentes techos. Hemos quitado todas estas capas, pintamos todo en blanco, y el mayor descubrimiento fue esta increíble “Volta Catalana”, un techo característico que se encuentra mucho en la arquitectura modernista de Barcelona. Quería un lugar muy minimalista y con mucha personalidad con una sensación más industrial que el espacio ya tenía.

Todo finalmente estaba sucediendo …. Fueron tres meses muy intensos, abrir una tienda con un bebé de 6 meses puede ser muy estresante, pero tengo que decir que fue posible gracias a la increíble ayuda de mi familia y amigos.

Quería esto que fuese un lugar para mostrar mi trabajo, experimentar, conocer gente nueva, salir de mi zona de confort. Es mucho más que una sala de exposición, es un lugar donde han sucedido cosas realmente sorprendentes. Me siento genial viniendo aquí todos los días y cuidando todos los pequeños detalles, es muy relajante.

¡Lo que no es relajante es su administración! Algunos días siento que voy a explotar, hay tanto trabajo, ¡nunca paro! Logré trabajar como freelance toda mi vida profesional, y debo decir que cada vez es mas difícil. Tal vez sea porque estoy muy entregada a este proyecto, todo es tan personal para mí, cada nuevo producto o pintura, es una mezcla de sentimientos. Soy muy exigente conmigo mismo, nada es lo suficientemente bueno o quizás cambio de opinión y algo que hice ayer y amo, hoy lo odio pero cuando hago algo que realmente me gusta, es una gran sensación. Cuando veo un lugar como este, un lugar que nunca imaginé que tendría, entiendo que valió la pena.

Para la semana de apertura, imprimí los carteles para darlos a los primeros clientes. Eran muy baratos y lindos, y hacían un gran recuerdo de marca.

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